Tom Wolfe, el Balzac de Park Avenue

«Era un virtuoso del lenguaje, un creador de neologismos y un maestro de la sátira, que supo contar como nadie el American way of life»

Pedro García Cuartango

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Marx admiraba a Balzac porque nadie como él había pasado un espejo sobre la sociedad francesa en los tiempos de Luis Felipe de Orléans. Nadie ha retratado mejor el American way of life durante este último medio siglo que Tom Wolfe, fallecido ayer en Nueva York. Alguien le apodó el Balzac de Park Avenue, lo que seguramente le complacía a esta mezcla de play boy, filósofo, exhibicionista y artista que era el escritor nacido en Virginia.

Wolfe fue uno de los padres del llamado Nuevo Periodismo, una denominación que pretendía englobar a una generación de autores en los años 60 que utilizaban las técnicas del periodismo para escribir a caballo entre el reportaje y la ficción. Truman Capote, Gay Talese, Norman Mailer, Hunter S. Thompson y el propio Wolfe fueron los emblemas de este movimiento que encontró su inspiración en escritores decimonónicos como Balzac, Dickens y Zola.

El autor de «La hoguera de las vanidades» era un virtuoso del lenguaje, un creador de neologismos y un maestro de la sátira, una cualidad que se agudizó en sus últimos trabajos en los que afloraba un propósito moralizante bajo la ironía con la que describía a sus personajes. Pero además Wolfe era un provocador y un hombre extravagante, que vestía trajes de color vainilla, con zapatos de 800 dólares y pañuelos y sombreros de colores.

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