Nuevo Periodismo, «provocar al lector de forma a la vez intelectual y emotiva»

Tom Wolfe, en Nueva York en los años noventa
Tom Wolfe, en Nueva York en los años noventa – ABC

El autor fallecido ayer en Nueva York explicó en un ensayo el significado de esta corriente aparecida en los años sesenta

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En 1962, un joven reportero neoyorquino llamado Tom Wolfe contaba su experiencia al leer por primera vez un texto periodístico que podía leerse «como un relato breve». «Ahora se podía provocar al lector de forma a la vez intelectual y emotiva», escribió. Wolfe había sentado las bases de lo que se llamaría «Nuevo Periodismo», y que revolucionó en los años sesenta la manera de contar las cosas.

Ernst Hemingway, Jack London, Norman Mailer o el propio Truman Capote («A sangre fría») son los inspiradores de esta corriente, en la que la ficción se mezcla con la realidad. El reportaje, por primera vez, adquiría categoría literaria. Como el propio Wolfe explicaría en su ensayo «El Nuevo Periodismo» (1973), para los seguidores de esta corriente había que «tomar contacto con completos desconocidos, meterse en sus vidas de alguna manera, hacer preguntas a las que no tenías derecho natural a tener respuesta, pretender ver cosas que no se tenían por qué ver, etcetera».

Según explicó el autor fallecido ayer en Nueva York, el Nuevo Periodismo recuperó la tradición de la gran novela estadounidense de siglos anteriores. Él mismo, junto a Guy Talese o los citados Mailer y Capote, practicó un periodismo en el que, como dijo Alfredo Bryce Echenique, «la búsqueda de la objetividad solo podía alcanzarse mediante una subjetividad bienintencionada».

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