Los libros para chicos ¿zafan de la crisis? – Clarín.com

“Hablemos en unos días” -dice un editor de literatura infantil-, “ahora el Ministerio está definiendo qué va a comprar”. Momento clave: el Ministerio de Educación abre la billetera del Estado y puede, así, cambiarle la vida al sector editorial. Es más: además de los libros de texto para primaria -que no se dejaron de comprar nunca-, ahora se comprarán también libros de matemática para la secundaria. Y una novedad que suena a alivio: el ministerio de Educación -así lo confirmaron a Clarín- volverá a adquirir, para las escuelas, libros de ficción: cuentos y novelas. Y también poesía. ¿Descorchar? Con calma, que todavía no se sabe si comprarán pocos o muchos libros y el Ministerio no informa cuánto tiene previsto gastar.

Llama la atención, también, que ninguna de las fuentes de la industria editorial consultadas tuviera noticias de esta decisión hasta ayer.

El sector extraña la inversión que supo hacer el gobierno anterior:el récord fueron 13,3 millones de libros en 2011, con la idea de formar una biblioteca en cada aula. Aunque se cuestionaron algunas adjudicaciones -que beneficiaban mucho a editoriales “amigas”- y el carácter de algunos libros, la medida le dio un empujón sobre todo a editoriales medianas y pequeñas, de las que abundan en este sector y hacen que la edición argentina sea diversa.

Hay que ver algunos números: según el Libro Blanco de la Industria Editorial, que sacó la Cámara Argentina de Publicaciones, la compras del Estado representaron en 2015 el 14 por ciento de las ventas totales del sector.En 2016 ese número pasó al… 1 por ciento. Sacudón.

“Al desaparecer las ventas al Estado -dice Diego Bianchi, de la premiada editorial Pequeño Editor- se genera una situación que es como querer sentarse sobre una silla de tres patas. Se rompe un equilibrio. A las editoriales independientes (¡muy mini Pymes!) se nos hace sumamente difícil. Pese a que nuestros libros sean comprados también por otros Planes de Lectura: los de Brasil, Colombia, Chile, Uruguay y Perú”.

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La caída de las ventas en el primer semestre, que responden a la situación general de la economía, rondan un 15 por ciento

Trini Vergara

“La caída de las compras del Estado representó una crisis de proyectos editoriales que se habían creado tomando estas compras como algo permanente”, refuerza Trini Vergara, de V&R Editoras.

Hace unos días la Cámara Argentina del Libro presentó un informe con cifras desalentadoras.En esos números emergía la literatura infantil y juvenil, que explicaba el 41 por ciento de las novedades. ¿Entonces la literatura infantil no sufre la crisis que afecta al resto?

“La caída de las ventas en el primer semestre, que responden a la situación general de la economía, ronda un 15 por ciento, pero se ve cierto repunte en el mes de agosto, que puede presagiar un cambio de tendencia”, dice Trini Vergara. Otra editora de larga trayectoria -que reserva su nombre- dice que en 2016 se vendió el 18 por ciento menos que en 2015, en cantidad de ejemplares, que es lo que vale la pena contar cuando la inflación mete la cola.

“Cuando comenzó al crisis muchas editoriales redujeron a la mitad las novedades y limitaron las tiradas.. . hicieron 2.000 ejemplares en vez de 3.000 y, en algunos casos, incluso 1.500”, dice una editora especializada. “La salida ha sido dar cuotas, un libro infantil álbum puede costar 500, 700 pesos y se pagan en tres cuotas”.

Los precios cuentan: “Ayer, en un coloquio editorial que se hizo en el CCK, Javier López Llovet -director de Penguin Random House- decía que los argentinos son los libros más caros de América latina”, dice la editora.

Precios, ventas, la mano del Estado. Continuará.

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