Los hábitos del buen lector

  • ¿Leer y leer sin parar? ¿Leer cualquier cosa?
  • A veces hay que leer menos y mejor.
Estatua de un lector.

Si estás leyendo esto, lo más probable es que te encante leer. Es ocio, es evasión, es aprendizaje, es reflexión. Al contrario que en otras muchas maneras de entretenimiento cultural, es más fácil establecer una conexión de ida y vuelta con lo que estamos disfrutando, dejando de ser meros receptores de una ficción prefijada. Los libros se producen en la mente de los escritores, sí, pero se viven en las nuestras. De ahí su éxito y su singularidad. A veces no está de más seguir unas pautas para disfrutar más y mejor de la lectura.

No tienes que leer un libro hasta el final si no te gusta. De verdad. En serio. Durante años yo también sufrí esta terrible obsesión que me llevaba a aguantar página tras página de libros insufribles solo por el motivo de haberlos empezado. ¿Y si mejora? Me preguntaba. ¿Y si el final lo arregla todo? Me decía. Pero no. Eso se acabó. Hay demasiados buenos libros por leer y muy poco tiempo: si a las 100 páginas de un libro no te ha enganchado, déjalo a un lado y lee otra cosa. Quizá no era el momento de su lectura. Lo bueno de esto es que siempre puedes darle otra oportunidad más adelante.

Lleva un registro de lo que lees. Al principio, sobre todo si eres joven, te puede parecer que es algo que no sirve para mucho. Pero lo cierto es que a medida que pasan las lecturas vas a agradecer saber qué has leído, cómo y qué te ha parecido. Con el tiempo, sobre todo si lees mucho, las lecturas se amontonan y difuminan. Llegará el momento en que comiences a leer un libro pensando que era la primera vez… para encontrarte con que no era así. Además, revisar las notas es una tarea interesante, sobre todo si vas a acometer una relectura.

No tengas miedo a los libros por su temática, o por la nacionalidad o género de su autor. Los prejuicios a priori son malos consejeros. Autores españoles, europeos, americanos, hombres, mujeres… ¿qué más da? Lo importante es el contenido, la historia, la manera de narrar. Eso sí, recuerda que siempre puedes dejarlo de lado si no te atrapa. Leer tiene que ser entretenido. No fácil, pero sí se agradece un desafío de vez en cuando.

Si puedes, visita bibliotecas siempre que puedas. No solo porque vas a encontrar ese libro que estás buscando, sino porque lo más probable es que puedas llevarte a casa uno que no pensabas leer. Además de las recomendaciones de amigos y webs, en las bibliotecas vas a encontrar guías, sugerencias y catálogos que van a sorprenderte. Otra cosa, recuerda que existen el préstamo interbibliotecario y las desideratas: seguro que pueden encontrarte el libro que necesitas.

Alfredo Álamo

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(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

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