Jerónimo de Ayanz, el inventor de la máquina de vapor

Buzo dibujado por Pedro de Ledesma en 1623
Buzo dibujado por Pedro de Ledesma en 1623 – MUSEO NAVAL

Ingeniero, servidor de Felipe III y militar en los tercios que libró de un atentado a Felipe II en Francia, diseñó uno de los primeros equipos de buceo de la época moderna y se adelantó 155 años a James Watt

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Las aguas del Pisuerga bañan los jardines del Palacio de la Ribera. Hace calor y desciende el sol y ya no resuenan ni tamboriles ni cornetas. El desfile real ya se ha detenido. Ahora hay lengüetazos de corrientes en las panzas de las galeras, hay zumbido de mosquitos y cigarras. El silencio es fluvial y es de atardecer.

Mientras tanto los cientos de asistentes miran las aguas del río y murmuran entre sí. Asiste el pueblo entero de Valladolid. Asiste la Corte Real. Asisten duques, cortesanos, nobles, escoltas, sirvientes. Asiste el Rey Felipe III. Hay peluquines y coloretes, hay lunares de terciopelo para ocultar marcas de viruela, hay abanicos y sombrillas y medias de seda, hay zapatos con hebillas que trastabillan en el lodo.

Hace una hora que se sumergió el hombre bajo el agua. Todos lo vieron. Estaba pertrechado con el primer equipo de buceo de la Historia: un traje de piel de vacuno, con la pechera reforzada y cinco plomos para su descenso y una máscara algo inquietante que tenía dos agujeros para la visión y que ha recordado a los presentes a disfraces paganos de espectros o a capuchones de procesión en Semana Santa. El hombre ha desaparecido bajo el agua y todavía no se lo ha vuelto a ver.

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