El «otro Drácula» de Bram Stoker

Fotograma de «Drácula», dirigida en 1931 por Tod Browning y Karl Freund. En la imagen, Drácula (Bela Lugosi), a punto de morder a Mina (Helen Chandler)
Fotograma de «Drácula», dirigida en 1931 por Tod Browning y Karl Freund. En la imagen, Drácula (Bela Lugosi), a punto de morder a Mina (Helen Chandler) – ABC

Llega a España «Los poderes de la oscuridad», una desconocida versión del clásico que el autor reescribió con el traductor al islandés de su obra

MadridActualizado:

Durante más de cien años pasó inadvertido, descansando en un idioma que no era el suyo, aparentando que era el mismo de siempre, ese que zarandeó el mundo literario en 1897 e inauguró la fiebre por los vampiros. Pero no. El «Drácula» que llegó a Islandia era distinto al de Bram Stoker. Más allá del título –allí se llamó «Makt Myrkranna»–, el libro era diferente, con una estructura nueva, personajes desconocidos y retazos de mitología nórdica salpicados por sus páginas. En la traducción algo se quedó por el camino, y otro tanto floreció, pero nadie cayó en la cuenta hasta que Hans Corneel de Roos la cotejó con el original, despertando así al no muerto, que tan solo estaba hibernando. Ahora, esta otra versión del mito llega a España con un nuevo nombre: «Los poderes de la oscuridad» (Ediciones B). En la portada, coronando la ilustración de la criatura, un nombre: Bram Stoker. ¿Cómo?

La historia es compleja, y tal vez plantee más dudas que respuestas. En efecto, estamos ante un relato distinto, que altera por completo la concepción clásica. La traslación al islandés la firmó Valdimar Ásmundsson, uno de los principales talentos literarios del país, quien la publicó por entregas entre el 13 de enero de 1900 y el 20 de marzo de 1901 en su propio periódico, el «Fjallkonan». Sin embargo, tanto De Roos, el editor del libro, como el sobrino bisnieto del autor que firma el prefacio, Dacre Stoker, se muestran contundentes: Bram no solo conocía la existencia de este otro «Drácula» sino que fue él mismo quien lo orquestó.

Cambios significativos

«Las desviaciones con respecto a la edición de Constable de 1897 (la que ha trascendido) no pueden ser exclusivamente el resultado de errores en la traducción o de una interpretación liberal del texto original: los cambios son demasiado significativos», escribe Dacre Stoker antes de apuntar que se trata de un «título diferente para un libro diferente». Por su parte, De Roos alude a detalles más técnicos como una cita de «Hamlet» utilizada en el texto o los rasgos estilísticos de la obra, así como una mención a los «Misterios del Támesis», una serie de asesinatos que se produjeron en Gran Bretaña a finales del XIX.

Sea como fuere, no resulta disparatado pensar que Bram escribió más de una versión, si tenemos en cuenta que trabajó durante más de siete años en su peculiar monumento, un periodo de tiempo en el que alumbró múltiples borradores y descartó varias líneas argumentales. De hecho, después de su muerte se publicó «El invitado de Drácula», un relato corto que, según su esposa, Florence Stoker, se extirpó de la novela por su gran extensión.

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