Creación de mundos fantásticos, el ejemplo de Iain M. Banks

  • Su serie de la Cultura es imprescindible dentro de la ciencia ficción.
  • Política, sociedad, cultura, tecnología… así se diseña una civilización.
Nave espacial sobrevolando una montaña.

Cada vez está más de moda que los autores de literatura fantástica presenten escenarios muy elaborados y repensados, en lo que se viene a llamar worldbuilding, o creación de mundos. El cuidado por presentar una coherencia interna del universo imaginado se complica cuando queremos escribir ciencia ficción, ya que dependemos de cierta verosimilitud nacida de un buen uso de las teorías científicas. Pocos autores han desarrollado este arte como Iain M. Banks, autor de ciencia ficción y novela negra, conocido por su serie de la Cultura.

Banks murió en 2013, y con él nos dejó una voz muy interesante; su compromiso político, era un reconocido activista de izquierdas, se deja ver también en su obra, demostrando que el papel social de un escritor puede traspasar la barrera del papel, aunque se dedique al género fantástico.

La serie de la Cultura está compuesta por 10 novelas y numerosos relatos, en los que el autor escocés se lanzó a un tremendo desafío, ya que no solo se dedicó a hablar de un mundo en un momento concreto, sino de toda una civilización galáctica a lo largo de miles de años. Sin duda, a la hora de trabajar una obra así, hay que tener las cosas muy, pero que muy claras.

En la Cultura tenemos tanto a humanos como a otras especies inteligentes que han alcanzado un nivel altísimo en cuanto a su desarrollo tecnológico, algo que les ha llevado a formar una sociedad sin necesidad de dinero, en la que todo el mundo puede perseguir sus propios objetivos vitales y en la que el crimen es prácticamente desconocido.

Esto solo es posible gracias a la creación de inteligencias artificiales, las mentes, de intelecto superior al humano y que comparten con ellos la necesidad y la voluntad de conocer, averiguar cómo funciona el universo y ayudar al resto de civilizaciones a mejorar. Este punto, muchas veces, crea numerosos conflictos.

Banks nos muestra con detalle la evolución de la Cultura, desde su formación a el estadio más avanzado, tanto con ensayos como a través de relatos y novelas. En ocasiones es capaz de hablarnos de la sociedad con un cuento de apenas treinta o cuarenta páginas, y a veces se demora en hablarnos de la ética de una nave de guerra autoconsciente cuando sabe que debe sacrificarse para salvar al resto de la Cultura.

En los libros de Banks encontramos también numerosas referencias tecnológicas, hipótesis que, como el propio autor comenta, no son más que teorías propias sobre conceptos reales, a los que dota de una gran verosimilitud. El sistema que idea para explicar el universo funcionaría a partir de las premisas que presenta, aunque estas sean del todo improbables.

Si estás pensando en dedicarte a la ciencia ficción y quieres ver cómo se diseña un universo hasta el más mínimo detalle, sin dejar de lado unos personajes complejos y detallados con los que habitarlo, mi recomendación es que le dediques un tiempo a leer los libros de Banks de la Cultura. Aprenderás al mismo tiempo que te entretiene. No se puede pedir más.

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Iain Banks
Alfredo Álamo

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(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

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