Cómo los Hermanos Grimm fijaron los cuentos tradicionales

  • Recopilaron decenas de cuentos tradicionales.
  • Hay un antes y un después tras su trabajo.

Caperucita roja en el bosque.

Los Hermanos Grimm eran unos expertos filólogos que decidieron dedicar su atención a la recopilación y clasificación de las viejas tradiciones orales de Centroeuropa. Su intención, sin embargo, iba más allá del mero interés por estos relatos, ya que nació del desarrollo del movimiento romántico y su relación con el nacionalismo. La idea de nación y estado modernos, que se apuntaló en el siglo XIX, necesitaba de elementos tradicionales comunes. Nada mejor para esto que los cuentos de hadas.

Sí, los Grimm no estaban al margen del movimiento romántico alemán, uno de los más importantes de una Europa en plena transformación. Sabían que encontrar un terreno común entre distintas regiones era fundamental para la construcción de una identidad nacional. Los cuentos populares, con sus variantes, eran al mismo tiempo un fascinante tema de estudio y una oportunidad para fabricar una Alemania unida.

No era el primer recopilatorio de estas historias en su país, ya que a principios de siglo había aparecido Des Knaben Wunderhon, una colección de historias y poemas a cargo de Achim von Arnim y Clemens Brentano. Fue precisamente bajo la dirección de Brentano que los Grimm se plantearon la creación de su proyecto.

En 1810 ya tenían un primer borrador de su libro de relatos, conseguidos a partir de invitar a famosos cuentacuentos a su propia casa, donde transcribían los cuentos. Se dice que consiguieron la mayor parte de ellos de una misma fuente, Dorothea Viehmann, una anciana de origen hugonote en cuya memoria se guardaba un verdadero tesoro en forma de historias tradicionales, que era capaz de recitar una y otra vez sin cambiar una sola coma.

En cuanto a la inclusión de varios relatos de Charles Perrault en su primer libro, hay que tener en cuenta que los Grimm pasaron bastante tiempo en París y conocían a la perfección su obra. Creían que los cuentos del francés reflejaban del mismo modo la rica tradición centroeuropea, dejando así una cierta divergencia con la idea de crear un recopilatorio exclusivamente alemán.

Desde la publicación de la primera recopilación, los Grimm siguieron añadiendo cuentos, además de realizar modificaciones en los propios cuentos, actualizando ciertos aspectos y modernizando el lenguaje; incorporaron moralejas y tramas para dar más cuerpo y sentido a los personajes. De hecho, se calcula que los cuentos se reescribieron hasta ocupar casi el doble de su extensión original.

Se cree que muchos de estos cambios se dieron tras recibir comentarios negativos sobre la crueldad y violencia de los cuentos, que se consideraban poco aptos para niños, que eran, al fin y al cabo, los destinatarios finales de estas historias. Este proceso de adaptación ha continuado a lo largo de los siglos hasta llegar a hoy en día, donde poco tienen que ver ya con los cuentos que fueron narrados hace más de 200 años en casa de los Hermanos Grimm.

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