No todo lo que escribes merece ser publicado

  • Hay novelas que merecen el olvido.
  • No quiere decir que hayan sido una pérdida de tiempo.

Máquina de escribir con cámara de fotos y flores.

Escribir una novela es un trabajo complicado, arduo, cargado de contratiempos y que pondrá a prueba tu voluntad a lo largo de varios meses. Se pierde muchísimo tiempo libre, horas que tienes que ir rascando de tu planificación normal, robándoselas, normalmente, al sueño. No es fácil llevar a cabo este proceso y la implicación emocional con tu obra suele ser muy grande, no en vano estamos hablando de una creación muy personal. Sin embargo, debes tener en cuenta una cosa: igual esa novela no es lo suficientemente buena.

A ninguno nos gusta la idea de crear algo mediocre. No es que sea mala, no. Es que puede que sea vulgar y anodina. Que no aporte nada. Que no sea original. Que el estilo no acabe de ser interesante. Que los personajes tengan diálogos que no funcionan. Que el último acto no tenga fuerza suficiente. Todos estos problemas, y muchos más, pueden lastrar tu novela.

Estas son noticias que ninguno quiere recibir de su novela, pero a veces pasa. Es más, ni siquiera tienes que mandarla a una editorial para que te la rechacen, ya que esto suelen señalarlo los lectores cero, o incluso te puedes dar cuenta tú mismo tras una lectura sosegada varios meses después de terminar.

La encrucijada aquí te puede llevar a pensar que puedes arreglar esa novela. Que la reescritura es necesaria hasta obtener el resultado que querías. Bien, es una opción. ¿Aconsejable? Sólo si lo deseas con toda tu alma y estás dispuesto a gastar todavía más tiempo en ese proyecto. El resultado es imprevisible, nada te asegura una mejora sustancial.

También puedes pensar que, aunque no esté del todo bien, todavía tiene su hueco en el mercado editorial. Bien, es posible. De hecho, hay muchas novelas en el mercado que tienen esos mismos problemas que puedes detectar en tu obra. Aquí sólo entraría una pregunta puramente personal: “¿Publico esto con mi nombre, aunque sé que es un producto de segunda?”.

Todas son opciones válidas, por supuesto. Depende de qué quieres conseguir a la hora de escribir y de publicar. Pero hay que tener claro que una novela puede acabar en el fondo de un cajón y no pasa absolutamente nada. El mismo proceso de creación es un aprendizaje tan intenso que haber terminado un libro te servirá muchísimo a la hora de acometer el siguiente. Sobre todo si sabes qué fallos has cometido y trabajas para evitarlos.

Eso sí, si decides no publicar un libro, ten cuidado con qué haces con él, ya que si algún día tienes éxito lo más probable es que, tras tu muerte, se publique hasta la lista de la compra que guardabas en la papelera, sin importar lo que en realidad querías que se hiciera con el conjunto de tu obra.

¿Tenéis alguna obra en el cajón que no pensáis publicar nunca? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Alfredo Álamo


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(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

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