Lo de Uber es de película

En 2013, los por aquel entonces 400 empleados de Uber recibieron un email titulado “URGENTE, URGENTE – LEE ESTO!!!” al que tuvo acceso ReCode. El remitente era el consejero delegado de la compañía, Travis Kalanick, que advertía al principio de la misiva que “Es mejor que leas esto o te patearé el trasero”.

La informalidad del texto, no característica de un alto ejecutivo de una compañía valorada en miles de millones de dólares, no era más que un desenfadado “código de conducta” a la hora de celebrar una fiesta con motivo de la llegada de Uber a su quincuagésima ciudad.

La fiesta tuvo lugar en Miami, una ciudad con un “transporte que apesta”, según decía Kalanick en el email. El principal “consejo” era pasar un “rato cojonudo” ya que se lo habían ganado, como reza la carta.

El email fue reenviado un año más tarde, en plena expansión de Uber que, por aquel entonces, ya contaba con 1.800 empleados.

El texto es surrealista, y daba información sobre cualquier cosa: desde una multa simbólica por vomitar, al consumo de drogas o el lanzamiento de barriles las ventanas de los edificios hasta normal para tener relaciones sexuales con otros empleados.

“No tengáis sexo con otros compañeros a no ser que le hayáis pedido a la persona en cuestión tal privilegio y haya respondido con un empatico ‘¡SÍ! Tendré sexo contigo’ y que ambos (o más) no trabajéis en la misma cadena de mando. Sí, eso significa que Travis guardará celibato en este viaje. #CEOLife #FML (Fuck My Life)”, dice la carta.

Fuentes consultadas por ReCode creen que este tipo de informalidad han contribuido a la permisiva cultura de la empresa con el sexismo y el acoso laboral.

El email cobra más relevancia aún porque dos firmas independientes están llevan a cabo una investigación para determinar si la atmósfera que se da en la empresa y su dirección han contribuido a los sucesos de acoso que empañan la trayectoria de la compañía desde hace meses a raíz del comunicado que escribió una exempleada denunciando el acoso y su permisividad por los puestos de mando.

Es una gota más en un vaso que parece estar colmándose con tantos frentes abiertos, internos y externos (su lucha contra el taxi), y un consejero delegado no sólo caracterizado por su ambición y saber hacer, sino por sus salidas del tiesto.

Esta semana, Arianna Huffington comentó una anécdota también surrealista sobre Kalanick. “Fue increíble cuando dijo que necesitaba meditar para tomar buenas decisiones y se fue, literalmente, a la sala de lactancia porque no hay salas de meditación dedicadas todavía”, dijo Huffington en una conferencia.

Kalanick también se embarcó en otra odisea en febrero, cuando salió a la luz un vídeo en el que se le veía discutir acaloradamente con uno de sus empleados, un chófer, que le pedía explicaciones sobre por qué sus ganancias cada vez eran más bajas.

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