La historia de Techno Viking (El Vikingo del Techno)

Techno Viking

Techno Viking como personaje es la viva representación de los Mitos Urbanos, versión electrónica.

Dice también la leyenda que el Technoviking era simplemente un hombre común que nunca quiso ser famoso. Pero Internet y las últimas tecnologías se han encargado de hacer de él un personaje viral.

Antes de internet, las también conocidas como Leyendas Urbanas, eran y siguen siendo la evolución contemporánea de lo que algunos historiadores, antropólogos y sociólogos llaman la tradición oral. Es decir, relatos transmitidos de generación en generación, que podían ser reales, fantásticos o una combinación de ambos elementos, utilizados para mantener viva la historia, reafirmar las creencias, educar, adoctrinar, santificar, glorificar, satanizar, condenar, etc.

Ahora los mitos se transmiten en Internet. La era de la información digital ha traído por un lado la difusión masiva del conocimiento, pero por el otro, la estandarización de lo “fake”. Diferenciar la verdad de la mentira es difícil en muchos casos.

Lo que sabemos (o creemos saber) del Techno Viking

Berlín, 8 de julio de 2000. En la capital germana tenía lugar el Love Parede, un multitudinario desfile y festival de música electrónica, cuya primera edición data de 1989, días antes de la caída del muro que dividía a la ciudad en dos. El propósito del evento era reunir en las calles la mayor cantidad de personas que comulgaran a favor de la Paz y el Amor, utilizando a la música como vehículo conductor.

Paralelamente, el mismo día, en otra zona de la ciudad transcurría el Fuck Parede, una versión contestataria surgida en 1997 con la idea de recuperar el espíritu originario del Love Parede, que, según sus organizadores, había perdido su esencia en manos del capitalismo más burdo.

Matthias Fritsh, un artista germano documentaba con su cámara lo que ocurría en el festival. Es el momento en que alguien se acerca a una chica con el pelo azul, y parece molestarla o incomodarla. Pero entra en acción una especie de héroe protector, como si viniera de las páginas de MARVEL comics, y tuviera como arma su dedo inquisidor.

Fritsh

Ante la cámara se presenta un hombre con imagen de leñador, el torso desnudo y un aspecto feroz e intimidante.

Este vikingo, de musculatura perfectamente definida, llamó la atención del artista y de la acción.

¡A bailar!

La versión berlinesa de Thor empezaría, a continuación, con una danza frenética, llena de movimientos estilizados y sincronizados. El contraste entre sus pasos rítmicos y su porte de macho alfa forjarían su fama… ¿O sería otra cosa?

Porque eso pasa a menudo con lo que se vuelve popular en internet: aunque las cosas parecen tener una explicación, al final nadie sabe cuál es el “componente secreto” del éxito virtual.

Fritsh compartió con el mundo el video en 2001 mediante su web personal y en 2006 lo subió a su canal en Youtube. No sería hasta 2007 que su bailarín anónimo saltaría al estrellato.

Memes, juguetes de acción, calzoncillos… Una leyenda.

Las versiones que explican el meteórico ascenso de Kneecam N° 1 (título original del video de Fritsh) son diferentes.

Lo que importa son las 16 millones de visualizaciones que el vídeo alcanzaría hasta que fue retirado de la red, el número impreciso de versiones y remixes del clip original y el puñado de productos de merchandising, entre los que se cuentan un muñeco de acción tipo G.I Joe, franelas y hasta calzoncillos alegóricos.

Pero el mayor impacto de El Vikingo del Techno fue su mutación a meme, tanto o más importante que la viralización de su video, en términos de producto cultural de masas.

Justo cuando las redes sociales se instauraban como el gran medio de comunicación a escala global, y con los memes reclamando una posición privilegiada dentro del coctel informativo, el Thecnoviking se convertiría en una de las primeras imágenes reales (un hombre de carne y hueso, no una caricatura) en convertirse en “Meme Star”.

 ¿Quién es el bailarín que cautiva a las masas?

Los mitos y leyendas en torno a la identidad del rudo bailarín se extendieron rápidamente: nadie sabía quién era, pero muchos aseguraban haberlo visto. Era un luchador, también un concursante en un reality show, un hombre obsesionado con esculpir su figura en el gimnasio y que además empezaría a subir videos de su trabajo corporal igual que un youtuber… Sin embargo, al final resultó que no tenía nada que ver con ninguno de esos roles.

Su cuerpo se convertiría en el símbolo de la envidia masculina y en el objeto del deseo de muchas y muchos. Se empezaría a especular sobre si alcanzar una musculatura tan definida y bien trabajada era posible solo con ejercicios, sin apelar al uso de esteroides, anabolizantes y otras sustancias.

Muchos afirmaron que el cuerpo del Technoviking era la representación máxima de la belleza masculina, precisamente por ser natural, sin artificios, sin trucos, sin aceites para hacer brillar la piel, sin Photoshop.

Vickingo

Y el Vikingo del Techno apareció

En el año 2013, cuando muchos conocían al personaje, pero con la euforia bastante aplacada, El Vikingo del Techno en persona (más bien a través de sus abogados), emprendería una acción judicial, con reclamaciones por la utilización de su imagen, sin autorización, con fines comerciales.

También alegaría violación a la privacidad. Matthias Fritsh, que se había hecho de una reputación en ciertos círculos intelectuales alemanes, fue el demandado. De nuevo el Technoviking volvería a ser noticia, regresarían los memes con su índice inquisidor y las visitas en YouTube.

La justicia le dio la razón: sus derechos habían sido violentados, por lo que tenía derecho a una indemnización. Fritsh, que había declarado varias veces que subió el video solo con interés artístico y nunca con intenciones mercantilistas, tuvo que pagar alrededor de 23.000 Euros entre gastos de abogados y la compensación impuesta por los daños ocasionados. Además, tuvo que retirar de la red su Kneecam N°1.

Lo paradójico de todo, es que basta con prohibir algo en internet para que se viralice todavía más. Al día de hoy los videos y los memes del Technoviking siguen omnipresentes, sin que nadie pueda hacer nada por evitarlo.

Fritsh alcanzaría también el grado de leyenda con todo el embrollo legal y hasta estrenaría en 2015 un documental, en donde da su versión sobre el ascenso de uno de los fenómenos virales más importantes de la última década.

Fuentes de imágenes: WIRED Germany   /  One Sixth Warriors


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