La FCC vota a favor de acabar con la regulación que blinda la neutralidad de la red en EE UU

La Comisión Federal de Comunicaciones ha votado este jueves, gracias a la mayoría republicana, a favor de dar marcha atrás y comenzar a derogar la regulación que protege la neutralidad de la red desde el 2015 gracias a la Administración Obama.

La FCC aceptará propuestas y comentarios hasta tener un plan definitivo para el 16 de agosto. A partir de ahí tomará su decisión definitiva.

Bajo el mandato demócrata, la Comisión Federal de Comunicaciones de estados unidos aplicó en 2015 una regulación más estricta a las operadoras al clasificar el acceso a internet como un bien público. Desde ese momento, la neutralidad de la red ha estado protegida por la ley.

Ahora, dos años más tarde, el presidente de la FCC designado por Donald Trump, Ajit Pai, que fue, curiosamente, abogado de Verizon, ha anunciado sus planes para derrogar esta normativa. Su propuesta ya ha sido aprobada, y muchos usuarios y compañías como Google o Twitter temen que sea el fin de un internet abierto que no se subyugue a los intereses de las operadoras.

Pero eso sí, todavía queda una larga batalla de librar entre los lobis de las operadoras y los de las grandes compañías de Silicon Valley.

¿Qué es la neutralidad de la red?

Es un principio por el cual tu acceso a internet, ya sea a través de una conexión de fibra óptica o una conexión LTE en tu teléfono, tiene que tratar todos los datos que envías y recibes por igual. Es decir, una operadora no puede hacer que tu conexión a Netflix sea más lenta porque es competencia de su propio servicio de vídeo bajo demanda. Tampoco podría dar prioridad a compañías que paguen por líneas de comunicación más rápidas por ejemplo.

¿Por qué los republicanos quieren acabar entonces con la neutralidad de la red?

Pai no cree que vaya a afectar directamente a la neutralidad de la red. Una visión un tanto optimista si tenemos en cuenta que quedará en manos de las operadoras el trato ecuánime de tráfico. El republicano aboga por una regulación menos asfixiante que promueva la competencia, en concordancia con los cimientos que han hecho “grande a América”.

Pai cree que las conexiones de alta velocidad a Internet no deben ser tratadas como bienes públicos que dependen de una normativa muy estricta, como las llamadas de teléfono. Las medidas revertirían los cambios llevados a cabo por la Administración Obama y permitiría que la industria se autorregulase, ya que a su parecer crear una regulación tan estricta, que pone “al Gobierno en el centro de Internet”, daña a las compañías y a los estadounidenses.

Pai defiende que las doce operadoras más grandes de Estados Unidos han reducido el capital invertido en despliegue de fibra en un 5,6%, o 3.600 millones de dólares. “Es la primera vez que las inversiones han caído fuera de una recesión en la era de Internet”, alega. También recalca que esto no sólo afecta a las grandes compañías, que una reducción en las inversiones implica menos trabajos para los estadounidenses y menos competencia entre las operadoras, lo que conlleva peores tarifas a su parecer. Pero la clave de su discurso es señalar que a su juicio tratar Internet como un servicio público fue una medida para aplacar problemas “inexistentes” como la creación de líneas de alta y baja velocidad en el acceso a páginas y servicios web.

“¿Existían esas líneas de acceso prioritario? No.”, dijo en su último discurso. “La verdad es que decidimos abandonar políticas que funcionan bajo el único pretexto de los hipotéticos males y algunas histéricas profecías. El cambio parecía que se hacía para solucionar un problema real, pero en realidad era una excusa para hacer que Internet dependiera del control del Gobierno”. El republicano considera aptos los principios de la neutralidad de la red, pero cree que la regulación ha ido demasiado lejos y que no es necesaria para un Internet abierto y libre. Cree fervientemente que las operadoras estadounidenses no abusarán de una regulación menos estricta.

Silicon Valley se opone

Los críticos con las medidas, entre los que se encuentran las grandes compañías de tecnología e Internet estadounidenses como Facebook y Google, creen que abolir la regulación de la Administración Obama sólo beneficia a las operadoras y que los estadounidenses quedarían a su merced. Por un lado, si se deroga las normativa que protege la neutralidad de la red, las operadoras tendrían la tranquilidad de que el precio a la conexión de banda ancha no se regule. Por el otro, compañías como AT&T, dueña de DirecTV, y Verizon, dueña de AOL, podrían beneficiar a sus propios servicios de vídeo en perjuicio directo de servicios como Netflix o YouTube.

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