Habilidades digitales, confianza y salud 2.0



La Unión Europea ha publicado los resultados del Eurobarómetro “Attitudes towards the impact of digitisation and automation on daily life” dirigido a conocer las habilidades digitales de los ciudadanos y el efecto de la tecnología en la vida diaria. Los resultados completos aparecen en este enlace


Respecto a las habilidades digitales, el 71% de las personas encuestadas considera que tiene las habilidades digitales necesarias para desenvolverse en el día a día. En el caso de España, esta cifra se reduce al 68%, pero hay mucha variabilidad entre unos países y otros (de hecho, en Bulgaria y Hungría, esta cifra apenas supera el 50%). En el caso de habilidades digitales para realizar adecuadamente su trabajo, la cifra sube hasta el 80% (en España es el mismo resultado).

En la encuesta hay varias preguntas dirigidas a conocer el nivel de confianza que tienen los ciudadanos internautas respecto de las redes sociales. Una de ellas busca conocer el origen de la confianza (la fuente, el contenido, etc.), y estas fueron las respuestas:

Las dos tendencias principales son totalmente contrarias: un 36% confía en la historia por proceder de una fuente solvente, pero un 32% no confía en ningún caso en las redes sociales. Las dos siguientes respuestas aportan mucha información: un 19% confía en historias con referencias y un 17% confía en las personas que comparten la historia (content curators de confianza). 

Pasamos al apartado sobre salud digital. La primera pregunta habla de uso de servicios digitales de salud (como pedir una cita online por ejemplo) y los datos son muy significativos:en el último año, ningún país supera el 50% de uso en los últimos 12 meses (Estonia y Finlandia llegan al 49%, España se queda en un 29%), pero si nos centramos en más de 3 usos en los últimos 12 meses el porcentaje se reduce a un 26% en Estonia, 14% en España, y un resultado global del 7%. En resumen, que aún queda mucho camino por recorrer. 


Respecto al acceso a la historia clínica, a la mayoría de los encuestados le gustaría disponer de ese servicio. Los resultados van desde el máximo de Finlandia (82%), al 62% de España y un resultado global del 52%. Las respuestas por edad son las que todo el mundo imagina: hasta 54 años la opinión favorable es similar pero en la franja de +55 el resultado cae casi a la mitad (de 60% a 38%).

Y finalmente llegamos a los datos compartidos en materia de salud. ¿Estarías dispuesto a ceder tus datos? ¿A quien? ¿Para qué? Ojo con los resultados que son muy llamativos.

La mayoría acepta que el profesional sanitario tenga acceso a datos de salud (65%), pero cuando se habla de cesión de datos anonimizados para investigación el porcentaje se reduce al 21% (cesión a entidades del sector público) o a un 14% (cesión a centros privados para investigación). Los datos de España son muy similares a los globales.

La Unión Europea ha abierto una consulta pública para elaborar su estrategia de promoción de la innovación digital en salud. Para participar en la consulta hay que responder esta encuesta centrada principalmente en el uso de datos de salud para la innovación.

Por cierto, como epílogo a esta entrada queremos recordar el concepto de ley de cuidados inversos de John Tudor Hart (aquí lo explica muy bien Javier Padilla) y su extensión al ámbito de la salud 2.0 que elaboraron en 2010 Cofiño y Lupiañez. Internet y sus aplicaciones al campo de la salud no nos pueden deslumbrar: son solo un medio, no un fin. 

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