El día que una máquina casi ganó un concurso literario

  • El Premio Shinichi Hoshi está abierto a Inteligencias Artificiales.
  • El manuscrito quedó finalista.

Cabeza de un robot de lata a cuerda.

Shinicho Hoshi fue uno de los más grandes autores de ciencia ficción japoneses del siglo XX. Escribió más de 1.000 cuentos de no más de dos o tres páginas y parte de su obra fue llevada al manga y al anime por el gran Osamu Tezuka. Así que no es de extrañar que el premio de cuento corto que lleva su nombre tuviera algo especial: en él no sólo pueden participar personas, sino que en sus bases se deja bien claro que las Inteligencias Artificiales pueden mandar sus propias obras, así como otros no humanos, tales como animales o alienígenas.

Esto hizo que, desde sus inicios, este premio se convirtiera en un lugar donde muchos equipos universitarios dedicados a la investigación de inteligencias artificiales mandan sus trabajos. Es una competición divertida y sana, donde humanos y máquinas luchan en igualdad de condiciones. En 2016 se mandaron 12 cuentos escritos por máquinas, pero la sorpresa llegó cuando uno de ellos pasó de la primera ronda.

El relato El día que una computadora escribió una novela fue escrito gracias al esfuerzo del equipo de la Universidad de Hakodate, dirigido por Hitoshi Matsubara. La novela estaba bien estructurada, pero tenía algunos problemas para dar el salto a ganar el premio, como las descripciones de los personajes.

Lo cierto es que al final este relato quedó tercero, que no está nada mal. Pero en realidad no podemos afirmar que fuera escrito por una inteligencia artificial al 100%. Las máquinas todavía están en un momento donde hay que darles la información previa y guiarlas por donde queremos que vayan, carecen de una creatividad genuina o inteligible.

En el caso de El día que una computadora escribió una novela, fue el equipo humano el que decidió el tema y los personajes, además de suministrar a la IA material escrito a partir del cual se estructuró y completó la novela. Así que la máquina, por sí sola, todavía es incapaz de hacer, por sí misma, un acto creativo puro.

Sin embargo, el desarrollo en redes neuronales es cada vez más rápido y en poco tiempo se obtendrán las primeras IAs capaces de imitar a la perfección el estilo de autores ya existentes, tan sólo habrá que darles unas pocas indicaciones para obtener resultados parecidos al original. De ahí a la chispa que les permita permutar toda la literatura existente en sus bases de datos en algo nuevo, solo hay un paso.

¿Estaremos preparados? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

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